lunes, enero 02, 2006

Tinieblas

¿Dónde estoy? No...no, no...Estoy sola. No puede ser, maldita sea. ¿Madre...?¿Dónde estás, madre? Estoy tan sola...Ven conmigo, porr favor...por favor...
Lo recuerdo como si fuese ayer. Cuando llegué aquí, esos fueron mis primeros gritos de angustia. Gritos que nadie escuchó. No sé dónde estoy, ni qué hago aquí. ¿Por qué llegué aquí?. Siempre me lo he preguntado. No he hecho nada malo. Nada tan malo como para estar aquí. Sé que los días pasan, porque el pelo y las uñas crecen y crecen. Pero por nada más. Estoy encerrada en un sitio que huele a azufre y a suciedad, completamente desnuda. Tengo una venda que me cubre los ojos, pero sospecho que al rededor de mí, tan solo están las tinieblas. Tengo las manos y los pies atados con unos grilletes pesados que me aprietan tan fuerte que a veces pienso que me ahogaré del dolor. Hay veces en que la estancia en la que estoy se llena hasta arriba de agua, dejando únicamente mi cabeza fuera. Agua ardiendo, que me quema la piel. Por suerte, ha llegado un momento en que casi me he acostumbrado. Ya no chillo. Las diez o doce primeras veces chillé. Vaya que si chillé. Era agua irviendo, maldita sea. No sé quien me está haciendo esto. No sé por qué. Después de las "duchas", vienen los latigazos. Aún no puedo soportarlos. Recuerdo que, en el hombro, tenía un demonio tatuado. Sé que está completamente machacado, al igual que la piel sobre la que se dibujó.
A veces oigo risas, murmullos y susurros. En esos momentos me hago como puedo un ovillo. Me duelen más las muñecas y los tobillos. La piel quemada se frota entre sí y salta junto con mis lágrimas. Las heridas del látigo supuran y sangran, cubriendome la espalda. Pero prefiero eso a el otro dolor. Al principio pensé que los pasos y murmullos venían a salvarme. <<¡¡Gracias, gracias!! ¡¡Sacadme de aquí, por favor!! Esto tiene que ser un error, salvadme...>> Pero no. Unas manos suaves, que en un principio pensé serían de mujer, acariciaron mi cuerpo, apretando levemente dónde más me dolía. Aún mantenía la esperanza, engañandome a mi misma, diciendo que tan sólo sería casualidad, que pronto aquella chica me soltaría. Pero no. Por tres veces me equivoqué. Ni venía a salvarme, ni era una mujer, ni me soltó. Me ató aún más. Y me tumbó contra el suelo. De mí hizo lo que quiso. Yo lloraba pero no grité. Sabía ya, que nadie me ayudaría.
A veces me arrepiento de cosas que hice y que no hice antes de venir aquí. Aunque no sé exactamente que es aquí, dudo mucho que pueda salir. En realidad, no mantengo la esperanza de que vaya a salir de aquí. Pero aún así, considero que tengo suerte... aún no se me ha ido la cabeza. Aunque juraría mil cosas imposibles, sé que no se me ha ido la cabeza. No, aún no. Mierda. Vuelven. Van a volver...No, no, no... NO. No quiero. Madre... Oh, madre... ¿Dónde estás? Socorro, madre. Madre...¡Madre! ¡¡¡MADRE!!!

4 Comments:

Blogger Lia said...

sencillamente.... genial. me ha puesto los pelos de punta.

5:23 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Me encanta (parece que sólo sé decir eso, ¿verdad?).

Ozi.

11:24 p. m.  
Blogger Tashra said...

Un pelin espeluznante pero muy bien escrito, me ha gustado.

4:18 p. m.  
Blogger Tashra said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

4:18 p. m.  

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